Presbicia: qué gafas o lentillas elegir según tu estilo de vida

Tengo presbicia. ¿Qué gafas o lentillas necesito según mi estilo de vida?

Hay un momento en la vida en el que empiezas a sospechar que algo está cambiando.

El móvil se ve mejor un poquito más lejos. Para leer la carta del restaurante buscas una zona con más luz. Y la letra pequeña de los envases empieza a parecerte una broma de mal gusto.

Bienvenido a la presbicia.

O vista cansada, que es como la conocemos casi todos.

Lo habitual es empezar a notarla a partir de los 40-45 años, aunque no todo el mundo la percibe de la misma manera ni al mismo tiempo.

Y entonces llega la pregunta:

¿Qué gafas necesito?

Pues depende.

Primero, ¿qué es exactamente la presbicia?

Dentro del ojo tenemos una lente natural llamada cristalino, que cambia de forma para ayudarnos a enfocar a distintas distancias.

Con los años, el cristalino pierde flexibilidad y cada vez nos cuesta más enfocar los objetos cercanos.

Es un proceso natural asociado a la edad.

No aparece por leer demasiado, trabajar con ordenadores o utilizar el móvil.

Y tampoco podemos evitarlo por no ponernos gafas.

Lo que sí podemos hacer es buscar la manera de seguir realizando nuestras actividades con comodidad.

Gafas de lectura: para quienes necesitan ver bien de cerca

Imagina que ves perfectamente de lejos, pero cuando te sientas a leer un libro o necesitas consultar una etiqueta, la cosa se complica.

En ese caso, unas gafas de lectura pueden ser suficientes.

Están pensadas para enfocar a una distancia determinada, normalmente la que utilizamos para leer.

Son una solución sencilla y práctica cuando las necesidades de visión próxima son puntuales.

¿El inconveniente?

Que no sirven para todas las distancias.

Si estás leyendo y levantas la cabeza para mirar la televisión, probablemente tengas que quitártelas.

Y si pasas el día alternando entre diferentes distancias, ponerlas y quitarlas puede resultar bastante incómodo.

Gafas ocupacionales: para quienes trabajan con ordenador

Aquí hay algo que conviene aclarar.

Leer un libro y trabajar delante de un ordenador no es exactamente lo mismo.

Un libro suele estar a unos 35-40 centímetros de los ojos. La pantalla de un ordenador, más lejos.

Y si trabajas con dos monitores, consultas documentos o necesitas mirar a otras personas, las distancias cambian continuamente.

Las lentes ocupacionales están diseñadas precisamente para facilitar la visión a distancias próximas e intermedias.

Pueden ser especialmente interesantes para personas que pasan muchas horas en un despacho, una oficina o delante de varias pantallas.

Eso sí, tienen una limitación importante: no están pensadas para ver bien a larga distancia.

Por tanto, no sustituyen a unas gafas de uso general para conducir o caminar por la calle.

Gafas progresivas: para quienes necesitan cambiar de distancia continuamente

Estás mirando el móvil.

Levantas la cabeza para saludar a alguien.

Consultas el ordenador.

Sales a la calle.

Vuelves a mirar el móvil.

Si te reconoces en esta situación, probablemente te interese conocer las lentes progresivas.

Permiten enfocar a diferentes distancias con unas mismas gafas, sin tener que cambiarlas continuamente.

Son una opción muy versátil, especialmente cuando también necesitas graduación para ver de lejos.

Pero tienen sus particularidades.

Las distintas zonas de la lente ofrecen diferentes potencias y eso implica que hay áreas periféricas donde la visión puede resultar menos nítida.

Además, no todos los diseños progresivos son iguales.

La elección depende de tu graduación, de tus necesidades visuales, de cómo utilizas las gafas y de las características de cada lente.

Y sí, puede existir un periodo de adaptación.

Por eso es importante valorar bien qué tipo de progresivo necesitas, en lugar de pensar que todos funcionan igual.

Lentillas multifocales: para quienes prefieren no llevar gafas

¿Y si no quieres llevar gafas?

Pues también hay opciones.

Las lentillas multifocales permiten compensar la presbicia y ofrecen visión a diferentes distancias.

Pueden resultar especialmente interesantes si practicas deporte, tienes una vida activa o simplemente prefieres prescindir de las gafas durante buena parte del día.

Eso sí, no funcionan exactamente igual que unas gafas progresivas.

Con estas lentillas recibimos información visual de diferentes distancias de forma simultánea, y nuestro sistema visual tiene que aprender a utilizarla.

Por eso, la adaptación es importante.

En algunas personas funcionan estupendamente. Otras pueden notar ciertas limitaciones de nitidez o contraste, especialmente en condiciones de poca iluminación.

La buena noticia es que existen distintos diseños y materiales, así que merece la pena valorar cuál se adapta mejor a tus necesidades.

Monovisión: una alternativa que quizá no conocías

Esta opción suele sorprender bastante.

Consiste en corregir un ojo principalmente para lejos y el otro para cerca, normalmente mediante lentillas.

Nuestro cerebro combina la información de ambos ojos para desenvolvernos en diferentes situaciones.

¿Funciona?

En algunas personas, sí. En otras, no resulta cómodo.

Y tiene una particularidad que debemos tener en cuenta: puede afectar a la percepción de profundidad y a la calidad de visión binocular.

Por eso no es una solución que recomendemos sin valorar previamente cómo trabajan ambos ojos y comprobar la tolerancia con una prueba.

¿Y las gafas premontadas de farmacia o supermercado?

Seguro que las conoces.

Son esas gafas de lectura que vienen con una graduación ya establecida: +1.00, +1.50, +2.00...

Pueden ser útiles para un uso ocasional si ambos ojos necesitan una graduación similar y no existen otras necesidades de corrección.

Pero tienen muchas limitaciones.

La graduación es idéntica en ambos ojos, no corrigen el astigmatismo y sus características no están personalizadas.

Y aquí conviene recordar algo: que dos personas tengan presbicia no significa que necesiten la misma graduación.

Así que pueden sacarte de un apuro, pero no deberían sustituir una evaluación visual.

 

Entonces, ¿cuál es la mejor opción para mí?

Aquí viene la respuesta que probablemente ya te esperabas.

Depende.

Una orientación rápida según tu día a día

Si habitualmente...

Podrías valorar...

Lees o consultas el móvil ocasionalmente

Gafas de lectura

Trabajas muchas horas con pantallas

Lentes ocupacionales

Cambias continuamente entre cerca y lejos

Gafas progresivas

Practicas deporte o prefieres no usar gafas

Lentillas multifocales

Quieres reducir el uso de gafas y toleras diferencias entre ojos

Monovisión

Es una orientación general, no una prescripción. La graduación, la visión binocular y las necesidades individuales también cuentan.

Antes de elegir, hay algo que deberías hacer

En Divergente solemos dar mucha importancia a una pregunta:

¿Para qué necesitas ver bien?

Parece una obviedad, pero no lo es.

No es lo mismo trabajar ocho horas delante de un ordenador que pasar buena parte del día conduciendo.

Ni practicar pádel, coser, tocar un instrumento o leer durante horas.

También necesitamos saber cómo están funcionando tus ojos, si tienes otras graduaciones, cómo coordinas ambos ojos y qué dificultades encuentras en tu vida cotidiana.

Porque elegir una solución para la presbicia no consiste únicamente en saber cuántas dioptrías necesitas para leer.

Y, por supuesto, no siempre necesitas la opción más sofisticada.

A veces, unas sencillas gafas de cerca resuelven perfectamente el problema.

Otras veces merece la pena estudiar alternativas.

Lo importante es que la solución se adapte a ti y no que tú tengas que adaptar toda tu vida a unas gafas.

Si has empezado a notar los primeros síntomas de presbicia, en Óptica Divergente podemos valorar tu visión y ayudarte a encontrar una opción que encaje con tus necesidades.

 

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